Prado y Asociados | Restauración de Edificios y Monumentos Históricos
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Restauración
y translado
del Monumento a Cuahutémoc
Nuestra Empresa: PAREM.
¿Qué es este grupo de trabajo?
Prado y Asociados,
Restauración de Edificios y Monumentos, es un grupo de profesionales especializados en las diversas actividades
que concurren en la restauración de edificios históricos y monumentos que han
unido sus esfuerzos para poder desarrollar obras de alto nivel en esta materia.
La mayoría de sus integrantes son profesionales de la arquitectura con grado
académico de especialización, asesores con amplia experiencia en Historia del
Arte, diseño estructural, análisis y diagnósticos químicos, restauradores de
bienes muebles y técnicos con amplia experiencia en ejecución de artes
aplicadas.
La restauración de edificios históricos y monumentos, es una actividad que no puede ser realizada por cualquier profesional de la arquitectura o la ingeniería. En la actualidad es una especialización que coordina los trabajos de una serie de profesionales, con el objetivo de lograr dentro de técnicas modernas la idea de la restauración. Esta finalidad debe lograrse dentro del más absoluto respeto al edificio o monumento, sus materiales y sus sistemas constructivos, así como a su forma y apariencia originales, sirviéndonos de todos los avances de la tecnología para su rescate y conservación.
El proyecto de restauración y el proyecto arquitectónico
Es común al elegir un arquitecto para realizar la restauración de un edificio
histórico o monumento, dejarse llevar por su prestigio como diseñador en la
creación de nuevos edificios. Esto es un error, ya que la restauración de un
edificio histórico requiere de un especialista con un enfoque diferente
del proyecto. Aunque ambos proyectos están dentro del ámbito de la arquitectura,
el de la restauración y el puramente arquitectónico son regidos por una
metodología diferente.
La razón es muy sencilla; en ambos trabajos la mecánica mental de un arquitecto habituado al diseño de edificios contemporáneos es diversa a la del mismo profesional que maneja edificios históricos. En el proceso de nueva creación la meta es la optimización del diseño, el mejor funcionamiento y la expresión estética. Es así que las condicionantes del programa para el que va a funcionar el edificio rigen tanto en el aspecto espacial como en el funcional y el estético. Por esta causa, cuando un arquitecto diseñador no compenetrado con los edificios históricos va a ejecutar el proyecto de adecuación de uno de ellos, la esencia del monumento histórico pasa a segundo término.
Para el arquitecto restaurador la prioridad absoluta es el la conservación de los espacios originales, de las texturas y volumetría del edificio. A éstas deberá subordinarse el diseño, funcionalidad y estética. Desde luego, esto conlleva el difícil reto de incorporar el monumento a los requerimientos de la vida moderna.
La ejecución de la obra
Al ejecutarse la obra, aún con buenos proyectos de restauración, el constructor
no especializado cae (por lo general) en el vicio de tratar los materiales que
integran un edificio histórico como materiales modernos. También se desvirtúan
los sistemas constructivos originales. Todo esto da por resultado la degradación
de materiales nobles como la cantera cuando se les aplican abrasivos y substancias
corrosivas o cambios radicales en la apariencia de entrepisos tradicionales
como viguerías o artesonados de madera, o simplemente acabados que cambian la
apariencia del edificio.
Es por ello que independientemente de las supervisiones del tipo administrativo que revisan los volúmenes ejecutados y los precios unitarios, en las obras de restauración por su mismo carácter dinámico que requiere de infinidad de soluciones en el desarrollo de la obra misma es imprescindible el contar con una dirección técnica que esté encargada de proporcionar estas soluciones y procedimientos, así como vigilar la calidad en acabados y texturas.